Vivir para trabajar o trabajar para vivir, sin duda alguna un tópico del que aún se discute según dónde y con quién. Sin embargo, en la intimidad son pocos los que continúan priorizando el trabajo sobre otros aspectos de su vida como la familia, los intereses vocacionales, los amigos y ese largo etcétera que de verdad nos llena como seres humanos. En ocasiones olvidamos que el concepto de un trabajador no existe. Existen personas que trabajan a cambio de un salario, de unos periodos de descanso remunerados y otras prebendas previamente pactadas. Y durante el tiempo que ejercen esas funciones los etiquetamos como trabajadores. Una perogrullada, lo admito, pero de esas cosas tan aparentemente obvias que se olvidan y contra las que actuamos, pese a lo que dicta el sentido común. La crisis ha traído a nuestras empresas un fantasma digno de décadas pasadas (o quizás no se llegó a marchar nunca): la sobrecarga de trabajo. Esa mala costumbre de ejercer una actividad sometidos a una presión ex...
El trabajo como una pieza más en el puzzle de la vida.