¡Por fin! Has conseguido una entrevista de trabajo. Estás feliz, llevas semanas buscando y por fin, una oportunidad. Pero he ahí, que no te molestas en buscar información de la empresa (ni tan siquiera visitar su página web, si la tiene). No recuerdas muy bien qué pusiste en tu currículum porque ni te molestaste en llevar un diario sobre tu actividad de búsqueda de empleo. O tal vez si has hecho tu tarea, te sabes tu currículum al dedillo, sabes muy bien de qué oferta se trataba, con quién hablaste por teléfono al enviar tu currículum, lo que te dijo la secretaria, lo que observaste cuando acudes a la empresa a dejar esos dos folios que suponen la diferencia entre futuro y pasado... pero esos nervios. Esos nervios en la entrevista, pueden contigo. Así que practicas delante de un espejo, lees sobre expresión, sobre posturas, preparas respuestas razonables a preguntas esperadas... Y entonces... Esa pregunta y no otra. La pregunta trampa. El arma secreta en las entrevistas de trabajo. Aqu...
El trabajo como una pieza más en el puzzle de la vida.