Decidir darte de baja como autónomo es un poco como saltar desde un trampolín sin saber si hay agua o puré de patatas abajo. Lo haces porque necesitas un cambio, pero claro, las dudas te asaltan: ¿y si no llego al agua? ¿y si es puré de guisantes y no de patatas? Tranquilo, mortal de cincuenta y tantos años, aquí tienes cinco consejos estoicos con su pizca de humor para afrontar este vértigo existencial. 1. Haz las paces con el "y si…" El y si… es como un cuñado en Navidad: no se calla nunca. ¿Y si no consigo ingresos? ¿Y si me deniegan las ayudas? ¿Y si… ? Detente. Piensa como Marco Aurelio, el emperador estoico que lidiaba con guerras, plagas y más y si… que tú. Pregúntate: ¿Qué es lo peor que podría pasar? Si el peor escenario no implica que acabes escribiendo poesía bajo un puente, probablemente lo sobrevivirás. Y si no, bueno, quizás es hora de practicar ese haiku que siempre quisiste componer. --- 2. Establece un Plan B (y un Plan Z, por si las moscas) Los esto...
El trabajo como una pieza más en el puzzle de la vida.